lunes, 30 de noviembre de 2009

El Nobel de la Paz 2010 para Fidel, de seguro


Para adherirse a esta petición envíe un correo a fidelnobeldelapaz@gmail.com
Los ciudadanos abajo firmantes, de todos los países del mundo, propician la candidatura del estadista cubano Fidel Castro para Premio Nobel de la Paz 2010, recogiendo proposiciones de movimientos sociales, culturales, universitarios, de derechos humanos, sociales y políticos.
Mientras otros gobernantes, incluso premiados, se dedican a exportar marines y a arrojar misiles y bombas poco inteligentes sobre pueblos arrasados, y en forma concomitante, a saquear sus recursos naturales y humanos, Fidel Castro ha hecho una contribución a un mundo de paz, fletando médicos y ejércitos de “batas blancas”, maestros, educadores, deportistas y artistas.
En cuanto a los intentos imperiales por vaciar el mundo y arrojarlo al abismo de la más profunda de sus crisis, hay que recordar que Fidel Castro advirtió ya en 1983 contra el fenómeno de la deuda externa, impagable e incobrable, inmoral y fraudulenta. Millones de puestos de trabajo y millones de vidas humanas se han perdido desde aquel comienzo de la crisis de la deuda externa, por no atender a las propuestas realistas y justas del entonces presidente de Cuba.
En 2007 aquél previno contra los planes norteamericanos de fabricar biocombustibles a partir del maíz y los alimentos, un plan auspiciado por el lobby de grandes empresas automotrices que venía a aumentar la legión de hambrientos y encarecer el precio de los alimentos. Ahora hay 1.020 millones de hambrientos en vez de los 840 millones de ese momento.
Fidel Castro hizo advertencias a favor del cuidado del Medio Ambiente y en contra del alienado estilo capitalista de producción y de consumo, que está produciendo el calentamiento global y el cambio climático. Ya en Eco-Río ‘92, hace 17 años, el líder cubano llamó a defender el Medio Ambiente y criticó a los gobiernos y monopolios internacionales que anteponen sus negocios y el lucro desmesurado al punto de contaminar los ríos, agotar los recursos no renovables, desertificar la tierra, recalentar el planeta y poner en riesgo la especie humana.
Por todos estos méritos y muchos más, propiciamos la candidatura de Fidel Castro al Nobel de la Paz en 2010.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Silvio el cumpleaños de la trova


por JORGE LEGAÑOA ALONSO
Hoy domingo veintinueve del mes once, a las predicciones amparadas por la cábala egipcia deberá sumarse una clarinada de alegrías grandes, menos grandes, pequeñas y diminutas, porque el cantor de los ángeles, las constelaciones, los unicornios y los héroes, amaneció de cumpleaños. A Silvio Rodríguez, ese trovador excepcional cubano, dedico estas líneas de Crónicas de Cuba.
Y que mejor regalo para Silvio y para nosotros que tenerlo aquí con su música en el día de su cumpleaños: canciones con las que crecimos y soñamos esta cuba nuestra.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Once días de películas, la embriaguez de la pantalla


por JORGE LEGAÑOA ALONSO
Ya casi comienza el 31 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. El próximo día 3 estré entre los primeros que sentados desde cualquier rincón del Chaplin o de cualquier otro cina, me embriagré de las buenas realizaciones latinoamericanas.
Al repasar la nómina de los largometrajes de ficción seleccionados para concursar en este festival, se advierte la presencia de obras de realizadores conocidos entre nosotros. De Argentina repiten Lucía Puenzo, que ya causó inquietud aquí dos años antes con XXY; Juan José Campanella, de quien se recuerda El hijo de la novia; e Israel Adrián Caetano, concurrente en el 2006 con Crónica de una fuga y antes con la recordada Un oso rojo.
Esta vez la Puenzo viene con El niño pez, basado en una novela que ella misma escribió sobre una relación sentimental tormentosa que desemboca en aires de thriller; Campanella, con El secreto de sus ojos y Ricardo Darín nuevamente a sus órdenes en una trama policial que tiene por telón de fondo el preludio de la más reciente dictadura militar; y Caetano, con Francia, una modesta producción acerca de una pareja de clase media con una hija que decide separarse, pero por razones económicas se ve obligado a convivir en la misma casa.
Ciertas expectativas levanta la presencia de Hotel Atlántico, de la brasileña Suzana Amaral, tercera película que filma en sus 20 años de carrera. En 1985 registró un clásico al llevar a la pantalla la novela de Clarice Lispector, La hora de la estrella. Ahora retoma un motivo literario, a partir de la novela homónima de Joao Gilberto Noll. En su país llamó la atención por el tono surrealista de la narración fílmica.
Los chilenos apuestan por La nana, de Sebastián Silva, que ya cosechó premios en el Festival Sundance, y luego en Lima y Huelva. Mientras los mexicanos confían en Viaje redondo, de Gerardo Tort, calificada por su director como "una película femenina, pero no feminista", y Backyard o El traspatio, de Carlos Carrera, que es la baza de la Academia de ese país para el venidero Oscar.
La cinta La teta asustada, de Claudia Llosa, es la esperanza peruana, como lo fue ya a principios de año en la Berlinale, donde se alzó con el Oso de Oro concedido por un jurado que apreció valores en una película que tiene por protagonista a una mujer que vivió los horrores de los enfrentamientos armados de los años ochenta.
Venezuela compite con Un lugar lejano, de José Ramón Novoa, la historia de Julián, artista que al saberse gravemente enfermo viaja para buscar el paisaje de una foto soñada, con lo que cambiará su vida para siempre.
También existen expectativas en torno a la selección de obras de países en los que hacer cine de ficción es una aventura heroica, como Bolivia (Zona Sur, de Juan Carlos Valdivia) y Uruguay (Hiroshima, de Pablo Stoll).
Recomendación personal: no deje de ver ninguna. Yo por mi parte, detendré todo y La Habana será mi gran película durante 11 días.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Gerardo y Cardenal... una historia desde la prisión

Imagen tomada por el fotógrafo de la prisión, el 30 de junio de 2009.

Había una vez un pajarito que se hizo amigo de un preso. Ambos estaban encarcelados en Estados Unidos, ambos compartían injusta prisión por defender a Cuba de acciones terroristas…
La historia comienza el 4 de junio de 2009, el mismo día de su cumpleaños, Gerardo Hernández tuvo noticias de aquella criatura. Se enteró por un preso de apellido Lira, que trabaja en la fábrica que está dentro de la prisión. Lira y un guardia limpiaban los techos con una potente manguera y sin querer o sin saber, destruyeron un nido que protegía a tres pichones. Dos de ellos murieron tras el golpe, pero uno quedó vivo. Eran tan pequeños que ni plumas tenían. Posiblemente estaban recién salidos del cascarón.
El guardia se conmovió y sintiéndose responsable, le permitió a Lira que se lo llevara escondido al interior de la prisión e intentara salvarlo. El preso llegó con el pajarito en la palma de su mano y sin saber qué hacer con él, comenzó a preguntar a otros presos. Alguien sugirió: “Preguntémosle a Cuba [como llaman a Gerardo los otros presos], que a él le gustan los animales y seguro sabe de eso”. Así fue que llamaron a Gerardo y él vino a la celda donde tenían al animalito.
La primera reacción de Gerardo fue silbar, imitando lo que él suponía hiciera la madre del pichón. Movió los dedos de las manos, como si fueran pequeñas alas. Milagrosamente, el pajarito abrió su pico. Gerardo comenzó a darle migas de pan y luego, introdujo sus dedos en el agua y dejó correr las gotas cayeran suavemente en el pico del pajarito.
Gerardo no quiso llevárselo a su celda, pero todos los días pasaba para alimentarlo. El problema era que al principio el pequeño no quería comer con nadie, salvo con Gerardo. Un día se le ocurrió ofrecerle al pajarito unas hilachas de pescado y después el bribón ignoraba las migas del pan. Comenzaron a crecer sus plumas y Gerardo le enseñó entonces a comer solo. Le ponía los trocitos de alimento en la palma de su mano y el pajarito venía con toda confianza.
Sin embargo, los presos estaban preocupados. En caso de inspección, el pequeño sería un problema. Como ya estaba más grande, lo sacaron la patio para que volara libre. El pajarito volaba un poco y regresaba al hombro de Gerardo. Cada vez que intentaba volar con otros pájaros, lo rechazaban a picotazos. Poco a poco ganó confianza. Gerardo entraba solo al pabellón donde vive, pero cuando salía otra vez al patio, el pajarito se asomaba también para verlo.
En una ocasión estaban muchos presos en el patio. Alguien le dijo a Gerardo que por ahí andaba el pajarito posado en los alambres de púas. Gerardo silbó y frente a todos los presos, el pequeño apareció de la nada y se posó en su hombro. Increíble. Todos hablaban de esta historia.
Al pajarito lo llamaban Cardenal, porque Gerardo le pintó las plumas de la cola con un marcador rojo, para distinguirlo de los demás. La pintura lo afectó un poco. El pajarito perdió las plumas de la cola, pero por breve tiempo. Después las recuperó, con su color natural. Sin embargo, el nombre se quedó: Cardenal.
En una ocasión otro preso encontró al pajarito en el patio con el pico abierto. Hacía mucho calor, tenía sed. Lo tomó y se lo dio a Gerardo. Él lo ocultó dentro de su gorra para entrarlo sin que lo vieran. Por supuesto, se dieron cuenta de que algo extraño tenía en la cabeza. “¿Qué tienes debajo de la gorra?”, y él dijo: “Nada”. Cardenal también respondió piando como loco. “No me digas que lo estás entrenando para llevarle mensajes a Fidel”, reaccionó uno de los guardias riéndose.
La historia no terminó todavía. Gerardo se lo llevó a su celda y le preparó un lugar para que se quedara allí. Jugaba con él, se le posaba en el hombro, en la cabeza. Cuando Gerardo estaba escribiendo, venía a entretenerlo y el cubano le daba una palmadita cariñosa, para que lo dejara tranquilo. Entonces Cardenal se escurría por la espalda hasta donde la mano amiga no podía alcanzarlo. A veces se acurrucaba en el cuello de la camisa del preso y allí se dormía. O picoteaba la oreja del amigo y cuando Gerardo sacudía la cabeza, Cardenal se mudaba a la otra oreja.
En una ocasión en que Gerardo había soltado a Cardenal, este voló hasta el comedor y aterrizó en el plato de un preso grande y fuerte que estaba comiendo un pedazo de pollo. El preso agarró al pajarito en sus manos para apretarlo y alguien le gritó: “No lo mates. Es de Cuba”. El grito lo tomó desprevenido. El hombre soltó a Cardenal y preguntó asombrado: “¿Y quién coño es Cuba?”
Gerardo en realidad estaba muy preocupado. A cierto guardia no le hacía ninguna gracia el pajarito. Durante una inspección, el guardia había obligado al preso a soltar a Cardenal y cerrar la puerta después. El pajarito regresó luego estropeado. Gerardo lo dejó unos días más en su celda para que se recuperara. Y en eso hubo un lockdown (incomunicación aplicada a todos los prisioneros) y siempre que hay lockdown hay registros.
Cuando Gerardo escuchó que estaban registrando por espacio que queda entre el piso y la puerta, lo empujó hacia afuera. Cardenal salió volando, dentro del pabellón donde está la celda de Gerardo. Al llegar el guardia, vio la caja donde vivía Cardenal. Gerardo le dijo que ahí vivía su amigo, por voluntad propia: “El problema es que yo lo saco para afuera, pero el pajarito vuelve; yo no tengo la culpa”. “Mira si te voy a creer que el pajarito va a volver”, le contestó el guardia, que hace el ademán de irse como diciendo: “estás loco”. Gerardo silbó dentro de su celda y el guardia se quedó frío viendo como regresaba el animalito. Sin equivocarse, Cardenal identificó el lugar de su amigo en la enorme galería de celdas del primer y segundo piso, todas exactamente iguales.
Cardenal llegó a la celda de Gerardo. Miró por la rendija, pero no pudo entrar (esto sucede durante lockdown). Allí se quedó quieto hasta que el mismo Gerardo, conmovido, abrió la ventanilla por donde meten la comida y Cardenó entró. Unos días después hubo otro registro. Cuando los guardias llegaron a la celda de Gerardo éste les dijo que tenía un pajarito, para que no se fueran a asustar si les volaba encima. Le dijeron que tenía que soltarlo, pero como ninguno de ellos lo podía agarrar, llevaron a Gerardo hasta la puerta del pabellón para que el mismo lo soltara. Como estaban en lockdown, Gerardo y el pajarito salieron por el pasillo escoltados por los guardias. Todos los presos los vieron a través de la rendija de sus celdas, y comenzaron a gritar: “Se llevan a Cuba y al pajarito al hueco” y comenzaron a golpear las puertas en protesta. El guardia gritó: “¡Cálmense! No lo llevo al hueco; solo vamos a dejar libre al pájaro.”
Esa fue la última vez que Gerardo vio a Cardenal. El lockdonw duró un mes sin que el pabellón se abriera. El cubano no pudo salir y Cardenal no pudo entrar. El pajarito había estado dentro de aquella dura prisión de alta seguridad desde el cumpleaños de Gerardo, el 4 de junio hasta el 16 de julio.
Y colorín colorado este cuento (que no es cuento) se ha acabado.

sábado, 21 de noviembre de 2009

En mi Cuba la locura es un arte


por JORGE LEGAÑOA ALONSO
Ayer pensé que el loco era yo. No daba pie a lo que mis ojos estaban viendo en las calles de la vieja Habana de los cubanos. La locura se adueñó de los adoquines de la ciudad y se convirtió en arte cuando pacientes psiquiátricos escenificaron una insólita obra de teatro dirigida por un dramaturgo francés, que busca restaurar la autoestima de los enfermos y hacer “teatro de calidad”.
El actor y director francés Serge Sandor estrenó “El Caballero de París”, una obra basada en la vida del emigrado español José María López Lledín, quien enloqueció y sus andanzas por la ciudad lo convirtieron en parte de la leyenda urbana del siglo pasado en La Habana.
“Lo bueno de esto es que ellos redescubrieron un poco el ego, el narcisismo que habían perdido muchos, descubirieron la vida social”, dijo Sandor a Reuters, minutos antes de estrenar su obra.
La puesta en escena, que reúne a cerca de 200 enfermos de dos clínicas de la capital cubana, abre con un cortejo fúnebre en que participan desde ancianos con síndromes depresivos hasta esquizofrénicos, neuróticos y enfermos aquejados de síndrome de down.
“La idea no es hacer un teatro de bajo nivel, la idea es que debemos lograr muy buen nivel de actuación”, dijo Sandor. Para ello, los pacientes participaron en talleres de actuación y expresión corporal, impartidos por actores cubanos.
Una mula llevaba el féretro del legendario personaje, en cuya marcha fúnebre iba escoltado por enfermos mentales, a menudo acompañados de enfermeros y asistentes durante la procesión de casi una hora hasta llegar a la sala de teatro.
Ernesto Maseda, de 65 años y paciente psiquiátrico que protagoniza el Caballero de París, dijo que la obra es una gran oportunidad.
“Yo me he sentido bastante realizado (…) Me siento bastante bien y contento que haya podido interpretar a un personaje tan histórico”, dijo Maseda, después de contar que su anhelo siempre ha sido actuar.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Tren Hershey, memoria sobre ruedas


por JORGE LEGAÑOA ALONSO
Crónicas de Cuba trae este pequeño texto e imágenes. las imágenes son parte de la historia de Cuba. Para los cubanos que no estén apurados, el tren eléctrico de Hershey, que lleva el nombre del famoso chocolatero estadounidense que lo mandó a construir hace un siglo, sigue siendo una buena opción.
Por 2,80 pesos contra 34 pesos en ómnibus (0,11 centavos contra 1,36 dólares), un cubano puede recorrer los 98 km que separan a La Habana de la provincia de Matanzas en el tren de dos coches que, a mitad de camino, pasa por el pueblito de Hershey, donde el empresario norteamericano hizo construir en 1916 un ingenio de azúcar, hoy abandonado.
Según el horario, el viaje, aderezado con 47 paradas, dura cuatro horas.
Los dos vagones datan de 1944 y fueron donados en 1997 por la ciudad española de Barcelona a Cuba.
De los 17 coches que tenía el tren en su juventud, a principios de los años 20, quedan tres “auténticos” construidos en 1917 en Pensilvania (Estados Unidos, noreste), sede del grupo Hershey.
Dos de esos coches ruedan “sólo por encargo” sobre una veintena de kilómetros para grupos de asombrados y entusiastas turistas del primer mundo.
Milton S. Hershey (1857-1945) compró más de 24 200 hectáreas de campos de caña de azúcar para la fabricación de su famoso chocolate con leche. La puesta en marcha de la red ferroviaria de 140 km le permitió transportar mercancías y, a partir de 1920, pasajeros, incluidos sus empleados.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el grupo Hershey vendió el ingenio, la red ferroviaria y sus cañaverales a la Cuban-Atlantic Sugar Company, la cual los revendió en 1957 al magnate azucarero Julio Lobo.
Al Triunfar la Revolución, el tren fue nacionalizado.

martes, 10 de noviembre de 2009

Organiza Raúl Paz concierto en La Habana para apoyar reconstrucción de escuelas en Pinar del Río


Como parte del proyecto Escuelas contra huracanes que reconstruye centros estudiantiles en Pinar del Río afectados por el paso de los huracanes, el cantautor Raúl Paz está organizando un concierto internacional en La Habana para el próximo 20 de noviembre. En elenco estarán, además del propio Paz, los franceses Noah y Pagny; de España, Rosario Flores, la Mary de Chambao y probablemente Joaquin Sabina, si sus compromisos de trabajo se lo permiten, de acuerdo con una información a la que tuvo acceso Crónicas de Cuba.
El proyecto Escuelas contra huracanes se financia con estos conciertos y el apoyo de la UNICEF en Cuba, “que tiene un programa de rehabilitación de escuelas en Cuba y de ayuda a los damnificados de los ciclones, podríamos ayudar de cierta manera. Esto salió de forma espontánea, y se ha vuelto ya un programa real apoyado por este organismo internacional”, afirmó Paz. Ya tuvo lugar en París el primero de estos conciertos, que se celebró el 27 de mayo de 2009 en el Grand Rex, un teatro con capacidad para cerca de tres mil personas, al cual asistieron Yael Naim, Joakim Noah, Florent Pagny, Agnes Jaoui, Zazie, Bernard Lavilliers, y los músicos cubanos X Alfonso, Ernán López-Nusa y el propio Paz.
En Sevilla, España, están organizando un nuevo concierto para el tres de diciembre en el que participarán Rosario Flores, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina.El 20 de noviembre, al cumplirse veinte años de celebrada la Convención sobre los Derechos del Niño, el Karl Marx acogerá a los artistas internacionales y cubanos que han brindado su tiempo y arte para el proyecto Escuelas contra huracanes, entre los que se encuentran además de Paz, Kelvis Ochoa y David Torrens.