viernes, 9 de agosto de 2013

¿Cuándo, ETECSA?

por JORGE LEGAÑOA ALONSO
¿Cuándo, ETECSA?, así de urgente es la pregunta y quedó en el aire como si no pesara. No reclamo, que conste, no es berrinche, es indignación, no más que eso.
Es solo una pregunta: ¿cuándo? Es necesaria, más bien imprescindible. ¿No existe un cronograma? Entiendo por los argumentos escuchados de boca de un directivo de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba en el programa radio-televisivo Mesa Redonda que SI, que está diseñado, que se vienen ejecutando inversiones sin pausa. Pero si vamos a informar ¿por qué hacerlo a medias?
¿Acaso frases como “estamos estudiando”, “si, pudiera ser”, “estamos en eso”, “si, efectivamente”, “estamos trabajando”, son las respuestas que el pueblo merece? Obviamente, NO. ¿De qué manera podemos hacer contraloría de las instituciones que responden al pueblo si no conocemos de proyectos concretos y cronogramas de ejecución?
De sobra sabemos que muchas veces una inversión en Cuba se ve frustrada por la acción extraterritorial del gobierno de Estados Unidos que en su enfermizo actuar anda tras todo lo que huela a recursos para Cuba y aplicarle las leyes del bloqueo. No pido marcas de servidores ni proveedores internacionales de servicio, solo la foto de por donde andamos y hacia dónde vamos.
Si bien nos hace daño –y mucho– el bloqueo de EEUU a nuestro pueblo, también causa molestias y hasta indignación no recibir todas las respuestas de una institución de nuestro gobierno, que se debe al poder popular, o sea, al poder del pueblo.
Nuestros servidores públicos hablan con la verdad, como nos han enseñado Fidel y Raúl, entonces por qué andar con secretismos absurdos si estoy convencido existe un cronograma para que en primera instancia la RED CUBA llegue a la mayoría de los cubanos y que mediante las diferentes variantes, INTERNET entre a los hogares cubanos.
Reafirmamos el problema de la última milla de conexión telefónica, sin embargo, otras variantes, económicamente menos complejas no se ven como las prioridades. Los 4.50 CUC por hora de las tarjetas Nauta, aparecen como una opción onerosa, como para una urgencia, pero alejada de la mayoría de los bolsillos cubanos.
En estos ¿cuándo?, ETECSA no es la única que tiene altas responsabilidades, también el Ministerio de Finanzas y Precios y otros organismos.
Ojo: el propio desarrollo de la telefonía celular en Cuba ha demostrado que mientras más baratos los servicios, más generalización y consumo, por tanto, más ingresos. Si ya tenemos esa experiencia validada –en años recientes– en nuestro país, ¿por qué no pasar directo a ofertas más asequibles por paquetes, etc?
Por ahora, ETECSA nos seguirá debiendo algunos “¿cuándo?”, porque claro, hay muchos más sobre los servicios que presta. Pero tengo fe en que pronto tendremos más información y buenas noticias.



martes, 6 de agosto de 2013

Cuando los dirigentes son jóvenes que el pueblo elige


por JORGE LEGAÑOA ALONSO
@cronicasdecuba 
A simple vista, calculo que estuve a escasos cinco metros de Raúl Castro, nuestro presidente, mientras le hablaba al pueblo cubano en elaniversario 60 de aquel arrebato de locura patria que fue el asalto al Moncada. Le vi emocionado, inmensamente humano, incluso, quebrar su voz cuando habló de la valía de la mujer cubana y divisó la imagen de su Vilma en un pendón.
El haber estado allí –tan cerca– pudiera bastar para estar lleno de orgullo y sana vanidad; pero más allá de la presencia, escuchar a la gente y mirar sus rostros luego de los mensajes de Raúl, fue, quizás, lo más importante.
Cuando afirmaba que “han pasado los años, pero esta sigue siendo una revolución de jóvenes”, mi mirada escrutadora fue al público y no tuve que buscar mucho, detrás de la prensa, se sintió la algarabía generacional. 
Sin dudas, en el Moncada había muchos históricos –asaltantes y expedicionarios– pero los jóvenes eran mayoría. Es la Revolución que continúa, los pinos nuevos de los que habla Martí, es la continuidad de un proyecto de país.
¿Y los hay que tienendudas de cómo será la continuidad? Raúl lo deja claro: “jóvenes fueron en su inmensa mayoría quienes participaron en la lucha contra bandidos; (…) jóvenes eran también los que derrotaron a los mercenarios en Playa Girón; los que se sumaron, incluso adolescentes, a la campaña de alfabetización; los que se incorporaron masivamente a las Milicias; (…) los cientos de miles de compatriotas que cumplieron misiones internacionalistas en otras tierras del mundo; (…) los científicos, intelectuales, artistas y deportistas que tantas glorias han cosechado”.
La “Generación Histórica” –como la calificara el presidente cubano– “va cediendo su lugar a los pinos nuevos con tranquilidad y serena confianza, basados en la preparación y capacidad demostradas de mantener en alto las banderas de la Revolución y el Socialismo”.
Es bien cierto que convivimos varias generaciones en el país pero ha sido precisamente gracias a la sapiencia, una vida curtida y la inteligencia de hombres como Fidel y Raúl que hemos llegado a lo que somos hoy: libres e independiente de tutelajes.
Méritos propios tienen muchos cubanos para asumir la conducción del proyecto revolucionario. No tiene que ser un héroe y llevar las huellas de las balas en su pecho. René, ese que sí es un héroe de verdad, en palabras y acciones, le comentaba hace poco a un grupo de blogueros que Cuba está llena de héroes, porque hemos luchado y sobrevivido a la guerra de todos los días que nos ha impuesto el gobierno de los Estados Unidos.
Está muy claro que en Cuba, los “históricos” han sembrado suficiente maíz en 60 años como para que hoy recojamos liderazgos con un pensamiento coherente a la obra socialista de la Patria.
La “transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de dirección en la nación” de las que habló Raúl, no puede ser visto como “herencia”, “tutelaje”, o decisión “a dedo”. Es un error craso de concepto verlo así; un reduccionismo del lenguaje; es darle una patada a la dialéctica; como burlarse de nuestra historia más cercana, construida por todos nosotros en las últimas décadas de resistencia.    
No sé si continúan las dudas, pero en las pasadas elecciones yo propuse y voté por mi delegado, mis diputados y le dimos su misión. Esa es nuestra democracia. ¿Perfectible? Claro, como todo. Pero eso sí, dialéctica, mucho más que otras que en 200 años no han cambiado ni una coma porque fueron hechas a la medida del poder imperial para legitimarse una y otra vez y dar la sensación de supuesta “democracia”, aunque es solo más de lo mismo, pintada quizás de otro color o pasada de mano en mano, entre demócratas y republicanos.
En febrero pasado fueron las elecciones parlamentarias y aunque las cifras parezcan frías, son más que elocuentes: ejercieron su derecho al voto 7 millones 877 mil 906, lo que equivale a que 9 de cada 10 cubanos inscritos para votar lo hicieron.
Se constituyó el parlamento el 24 de febrero y un avance de su composición es ilustrativo: los jóvenes de hasta 25 años representan el 18 por ciento; 367 diputados están entre 36 y 50 años de edad, o sea, la mayoría; el promedio de edad es de 48 años.
Lo estratégico es preservar –por encima de todo– la unidad de todos los cubanos, por eso es que en los últimos años hemos visto cómo la dirección de mi Partido –continuidad del de Martí, Mella y Valiño– ha creado espacios participativos y democráticos para que el pueblo construya Patria. ¿Alguien olvidó el amplio proceso de discusión en el año 2007 del discurso de Raúl el 26 de julio de ese año en Camagüey?
¿Quién no aportó ideas durante el 2010 y el 2011 sobre los lineamientos de la política económica que sería sometido al VI Congreso del Partido? No creo que esta democracia nuestra se repita en muchos lugares del mundo: 8 millones 913 mil 838 cubanos participaron en los debates de las propuestas de lineamientos. Fueron modificados 197 puntos, que representó casi 7 de cada 10. ¿Otro dato? Se incorporaron 36 lineamientos por decisión del pueblo, uno de ellos fue propuesto por un solo ciudadano.
Apenas dos ejemplos de lo que es democracia –el poder del pueblo–  en Cuba. Falta mucho, es cierto, nadie pretende tapar el sol con un dedo, pero no tengo dudas de que esta Revolución continuará de la mano de los jóvenes que fuimos formados en escuelas al campo, trabajos voluntarios y que en la universidad lo dimos todo para seguir en la construcción de la Cuba que sin mirar las piedras en el camino, sigue navegando sin capitanes extranjeros.

lunes, 5 de agosto de 2013

Washington usó su red de espías para “interactuar” con Chávez


  Chávez y Obama en Trinidad y Tobago
Estados Unidos utilizó informaciones obtenidas a través de su red de espionaje para definir su actuación en la Cumbre de las Américas realizada en 2009 en Trinidad y Tobago, reveló un documento secreto de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense divulgado ayer por la revista brasileña Epoca.
Se trata de una carta escrita por el entonces subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental de EE.UU., Thomas Shannon, actual embajador de su país en Brasil, en la cual agradece y felicita al director de la NSA, el general Keith Alexander, por las “excepcionales” informaciones que le aportaron.
“Los más de 100 reportes recibidos de la NSA nos dieron una comprensión profunda de los planes e intenciones de otros países participantes de la cumbre”, dice la carta que la revista asegura que consiguió en calidad de exclusiva, sin citar las fuentes. “Permitieron que nuestros diplomáticos estuvieran bien preparados para aconsejar al presidente (Barack) Obama y a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en cómo lidiar con temas controversiales como Cuba, e interactuar con contrapartes difíciles, como el presidente venezolano (Hugo) Chávez ”, agrega el documento, escrito en mayo de 2009 en nombre del Departamento de Estado.
La revista recuerda que ese año la Casa Blanca tenía como objetivo principal en la cita presentar al entonces flamante presidente Obama como un líder dispuesto a dialogar con el resto del continente, en un encuentro en el que por primera vez se reuniría con los dos mandatarios más críticos de Washington: Chávez y Evo Morales, de Bolivia.
“Nuestro gobierno estaba decidido a construir una relación productiva y positiva con nuestros vecinos, mientras que nuestros rivales en la región estaban igualmente decididos a desacreditarnos y avergonzarnos. Tuvimos éxito y nuestros rivales fracasaron, y nuestro éxito se debe, en buena medida, a las informaciones abundantes, detalladas y en tiempo adecuado que ustedes nos suministraron”, resalta Shannon en el texto.
La denuncia se suma a las reveladas el mes pasado por el diario O Globo en base a documentos filtrados por el ex informante de la CIA Edward Snowden, según los cuales EE.UU. monitoreó en la última década a través de sus servicios secretos miles de llamadas telefónicas y correos electrónicos realizados por brasileños o por extranjeros en el país sudamericano.

viernes, 2 de agosto de 2013

Estados Unidos permitirá el otorgamiento de visas múltiples a cubanos




DALIA GONZÁLEZ DELGADO

El Departamento de Estado norteamericano permitirá el otorgamiento de visas múltiples válidas por cinco años a cubanos que visiten Estados Unidos por motivos personales.
La medida, que entró en vigor desde este primero de agosto, es solo válida para los permisos de no inmigrantes del tipo B2, o sea, aquellos emitidos a personas que viajan como turistas, para visitar familiares, recibir tratamiento médico, o por otros motivos personales.
Así, es posible extender ese tipo de visas "de seis meses con entrada única, como ocurre ahora, a cinco años con entradas múltiples para los cubanos que cualifiquen", explicó la portavoz del Departamento de Estado Marie Harf, en conferencia de prensa.
Funcionarios de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) dijeron al Ministerio de Relaciones Exteriores que las visas múltiples por cinco años se concederán caso a caso y siempre a personas que anteriormente hayan viajado a Estados Unidos y regresado.
De igual forma, una información en la página web de la SINA aclara que la nueva medida será aplicable "a discreción de un funcionario consular".
Y es que este cambio no significa que se hayan modificado los requerimientos para la obtención de un visado estadounidense. En una entrevista con Granma publicada en marzo pasado, el Cónsul General de la SINA, Timothy Roche, explicó que sus leyes son muy exigentes para quienes solicitan visa de turistas. "Hay que mostrar que (la persona que va a viajar) tiene lazos fuertes en Cuba, que no se va a quedar en Estados Unidos para trabajar", afirmó.
Sus legislaciones requieren que "los funcionarios consulares asuman que todos los solicitantes de visas temporales son posibles inmigrantes", comentó.
El Cónsul General reconoció que es "bien difícil" para un joven obtener los permisos necesarios para este tipo de viajes. "Muchos van buscando oportunidades económicas fuera del país", mientras "los jubilados mayores de edad tienen los lazos más fuertes aquí, y generalmente regresan a su país".
La regulación que desde este jueves entró en vigor no afectará las visas que permiten viajes de negocios —conocidas como B1—, ni a las combinadas B1/B2, según precisa la web de la SINA.
Asimismo, especifica que "las personas a quienes recientemente se les ha otorgado una visa B2 de una sola entrada no podrán cambiar ni transferir esta visa ya recibida a una visa de múltiples entradas".
Aumentar el tiempo de validez de los visados aligera la carga financiera para los cubanos —que pagan 160 CUC en cada entrevista para solicitar el permiso, aunque no lo obtengan— y la carga burocrática de la Sección de Intereses, que a partir de la actualización de la política migratoria cubana ha recibido gran cantidad de solicitudes de visas temporales.
Según datos ofrecidos por la SINA, si se comparan los primeros seis meses del 2012 con el mismo periodo del 2013, el número de visas temporales concedidas a solicitantes cubanos para viajar a los Estados Unidos aumentó en un 79 %, de 9 369 a 16 mil 767.
La medida es "una decisión pragmática que aligera el trabajo de la Oficina Consular de la Sección de Intereses en La Habana", expresó a este diario el investigador y exdiplomático cubano Carlos Alzugaray, estudioso del conflicto Estados Unidos-Cuba.
A su juicio, esto "amplía algo a lo que se opone la derecha cubano-americana, el incremento de contactos y acercamiento entre todos los cubanos".
"Adicionalmente se puede decir que saca a los cubanos de la situación discriminatoria en que se encontraban pues esta facilidad se otorga a ciudadanos de otros países", opina el experto.
En declaraciones a la prensa los funcionarios del Departamento de Estado norteamericano han dejado claro que esta nueva posibilidad en cuanto al visado no implica un cambio significativo en la política hostil del gobierno de EE.UU. hacia Cuba. Según afirmó la portavoz Harf, la decisión "forma parte de la política general" de EE.UU. de "mejorar las comunicaciones con los cubanos y promover la apertura".
El analista político Ramón Sánchez-Parodi considera que el gobierno norteamericano tomó esta medida porque "práctica y administrativamente le resulta conveniente, teniendo en cuenta que le ahorra gastos, tiempo, recursos financieros y humanos".
"Al mismo tiempo, le resulta favorable desde el punto de vista político, pues va dando la imagen —y solo la imagen— de flexibilización en sus relaciones con Cuba", aseguró el especialista a Granma.
"También es una respuesta a las medidas que Cuba ha tomado en el terreno migratorio y es una fórmula útil para EE.UU. para evitarse ‘complicaciones’ eventuales con la Ley de Ajuste Cubano".
"Por lo demás, no cambia un ápice la política de hostilidad hacia Cuba que sigue siendo la misma. Esta medida no cubre nada de los ‘intercambios pueblo a pueblo’ ni a las medidas de prohibición a los norteamericanos de viajar a Cuba. Sin embargo, no puede calificarse de una medida abiertamente hostil; es conveniente, práctica y políticamente para el gobierno de Estados Unidos, sobre todo en el terreno de las ‘relaciones públicas’", concluyó Sánchez-Parodi.

martes, 16 de julio de 2013

Siete tesis sobre la prensa cubana

por RAUL GARCÉS
1. La prensa y el socialismo. ¿Alguien sabe cómo se construye el socialismo? Y por extensión, ¿sobre qué pilares debiera erigirse la prensa socialista? Lo mejor que tiene formularnos esas preguntas hoy es que, por lo menos, ya sabemos que no hay respuestas únicas y cerradas. El llamado socialismo real pretendió levantarse sobre “leyes objetivas”, normas aparentemente inviolables y manuales que presumían de preverlo todo.
Al socialismo en el siglo XXI, en cambio, no le ha quedado más remedio que establecerse sobre la falta de certezas y proponerse, en consecuencia, construirlas colectivamente. La prensa socialista tiene el desafío de arropar con ideas la nueva época, interpretar creativamente el discurso político, alimentarlo con argumentos, demostraciones, ejemplos concretos y un permanente debate público.
Si lo anterior es válido para la experiencia latinoamericana, lo es también –y especialmente ahora– para Cuba. La dirección de la Revolución nos ha subido la parada con el rumbo de un socialismo próspero y sostenible. A pesar de los bloqueos y las adversidades de las últimas décadas, Cuba apuesta a una práctica socialista que sea fuente de felicidad, de vida digna, de realización personal y tranquilidad económica, de articulación entre el proyecto personal y las metas generales de la sociedad. Pero, ¿creemos acaso que esos significados se comprenden, procesan y comparten por igual en la cabeza de todos los cubanos? ¿Cómo haremos para comunicarlos eficientemente? ¿Cómo les daremos sentido y los convertiremos en hechos que se toquen, historias que se vivan, caminos que se intuyan?
¿Cuánta importancia tiene para la batalla política del país no solo trabajar el ámbito de la realidad, sino también el de las percepciones? ¿Cómo complementaremos, en suma, la actualización del modelo con una percepción renovada en torno a todo lo que se está actualizando?
2. La prensa y la realidad. Parte de la opinión pública nos acusa de mirar el mundo con el mismo catalejo de la canción de Buena Fe: somos eficientes en fotografiar lo que está lejos: lo investigamos, lo desmenuzamos, lo descomponemos frente a los ojos de las audiencias e incluso lo criticamos severamente. Lo que está cerca, sin embargo, suele abordarse con timidez, o con una abstracción infinita, o con estilo timorato, o con simplonerías. Por las razones que sean, hemos ido conformando un modelo de construcción de la realidad que contrapone el supuesto “infierno foráneo” al presunto “paraíso doméstico”. Hemos suplido, frecuentemente, el juicio razonado por la propaganda, la interpretación por las cifras, la noticia por los eventos, el argumento por el adjetivo, la riqueza de los procesos por la síntesis caricaturesca de sus resultados.
El problema anterior no es nuevo, pero se agudiza dentro de una sociedad cada vez más polifónica y con una alta cultura política. Es muy evidente el contraste entre nuestro tono monocorde y lo que pasa allá afuera. La distancia infinita entre una cuenta bancaria de 250 mil CUC y un salario de 250 pesos no es solo objetiva, sino también subjetiva y, entre ambos extremos, sobrevive un espectro amplísimo de modos de pensar y relacionarse con el país. Si el actual proceso de transformaciones ha entrado en un periodo de mayor complejidad, deberíamos asegurarnos de crear las condiciones para que la prensa y los periodistas contemos las historias con mayor complejidad: no solo las certezas, sino también las dudas; no solo las soluciones, sino también las contradicciones.
Claro que sería injusto de mi parte atribuirle únicamente a los periodistas –atribuirnos- la responsabilidad por estos pesares. El propio Presidente Raúl Castro, al criticar el triunfalismo, la estridencia, el formalismo y la falta de debate público en nuestra prensa para abordar la realidad, durante el VI Congreso del Partido, decía: “a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, la mayoría de las veces los periodistas no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión”. Aquí hay dos caminos: o resolvemos el problema entre todos de una vez o colapsarán la credibilidad y el poder persuasivo de los medios.
3. La prensa y la ley. Comprendo la expectativa que ha generado en el gremio –e incluso más allá de sus fronteras- la posibilidad de una ley de prensa. Ella dotaría de respaldo jurídico el desempeño profesional de los periodistas, reivindicaría a la información como derecho público y articularía de modo más orgánico las relaciones con las fuentes, entre otras ventajas. Pero, alerto, no será la solución de todos nuestros problemas. Varias orientaciones del Partido y el Buró Político precedentes, que, aun sin fuerza legal, tienen la fuerza moral de las instituciones que las originaron, han sido sometidas por las fuentes a la vieja práctica de “se acata, pero no se cumple”.
La necesidad de comunicar no puede imponerse únicamente por decreto, tiene que ser una fuerza natural, un movimiento, una demanda que le nazca a la sociedad de sus entrañas.
En lo que llegan las normativas jurídicas, algunas acciones prácticas podrían ir allanando el camino: ¿se imaginan que los ministerios del país ofrecieran sistemáticamente conferencias de prensa? ¿se imaginan que todas las instituciones públicas dispusieran de directivos, cuadros intermedios o funcionarios accesibles, con información y sentido de responsabilidad para comunicar? ¿se imaginan que pudiéramos analizar frecuentemente, con nombres y apellidos, las fuentes aferradas al secretismo y educarlas –educarnos- en una cultura de la información y la transparencia? Si nos lo proponemos, lo que he dicho estará a la vuelta de la esquina.
La guerra contra el secretismo no pertenece solo a la prensa, sino a toda la sociedad. Hay que atajar lo mismo las consecuencias que las causas, porque un secretista no viene al mundo genéticamente mudo. Enmudece gradualmente, como resultado, a veces, de la desinformación, o la falta de preparación para enfrentar los medios, o la ignorancia, o los regaños, o la defensa enmascarada del beneficio personal, o lo que interpreta como su sentido de la responsabilidad.
4. La prensa y los cuadros. En las semanas precedentes hemos escuchado una y otra vez dos cifras inquietantes. Casi el 50% de nuestros cuadros de prensa no tienen formación periodística, y ese número supera el 60% en el caso de la radio cubana. Las cifras, más allá de que sean exactas o no, ilustran que el problema existe y nos ponen a las puertas de un dilema mayúsculo: ¿podríamos acometer los cambios sin el capital humano suficiente para conducirlos y encauzarlos? Y si un cuadro se equivoca, ¿vamos a corregir su error con más regulaciones excesivas y prácticas verticalistas en la dirección de la prensa? ¿No sería ese, acaso, un error mayor? ¿Cómo haremos para asegurarnos de que los cuadros de la prensa identifiquen, organicen y alineen una vanguardia periodística que marque el paso, abra la brecha, perfile el camino que debería seguir nuestro sistema de medios?
En esto, como en muchas otras cosas, Ernesto Che Guevara constituye un excelente punto de partida. Lo cito: “el denominador común es la claridad política. Esta no consiste en el apoyo incondicional a los postulados de la Revolución, sino en un apoyo razonado, en una gran capacidad de sacrifico y en una capacidad dialéctica de análisis que permita hacer continuos aportes, a todos los niveles, a la rica teoría y práctica de la Revolución. Estos compañeros deben seleccionarse de las masas, aplicando el principio único de que el mejor sobresalga y que al mejor se le den las mayores oportunidades de desarrollo”.
No voy a usurpar, en la discusión sobre este tema, el lugar que seguramente ocuparán valiosos colegas, incluso valiosos cuadros, de muchísima más autoridad que yo para abordarlo. Permítanme solo referirme a una verdad general, casi de perogrullo: un cuadro de la prensa requiere conocimientos de economía, política, ciencias sociales, pero necesita también de una fina intuición, de un sexto sentido, de una capacidad indefinible en palabras para ver el mundo, imaginarlo y proyectarlo a corto, mediano y largo plazo. Hablo de algo que nace de la vida y de la relación con la práctica, que se llama liderazgo.
Necesitamos aguzar el oído y afinar el olfato para dotar a la prensa de los mejores cuadros, comprometerlos con la tarea de dirigir, crearles las condiciones para que dirijan con valentía y soltura, fomentar que se conviertan en verdaderos agentes de cambio y no en poleas trasmisoras de las orientaciones de arriba.
5. La prensa y el consenso. A lo mejor han creído hasta aquí que estoy hablando de la prensa, pero en realidad estoy hablando del consenso revolucionario, que ha sostenido nuestra resistencia aún en las condiciones más adversas. ¿Cómo puede la prensa del siglo XXI contribuir a consolidar ese consenso? ¿De la misma manera que en el siglo XX? ¿Y si los jóvenes no leyeran los periódicos, o no escucharan la radio, serán la radio y los periódicos los mejores vehículos para articular en ellos el consenso? ¿Qué mecanismos tenemos a fin de inducir y fomentar el consenso a través de las redes sociales? ¿O de los celulares, los videojuegos, la música, el cine, las telenovelas, la producción simbólica de la sociedad?
Ya que somos marxistas, comprenderemos que los cambios económicos implican, al mismo tiempo, profundas transformaciones en la subjetividad social. No es posible que emerjan nuevas relaciones económicas, sin que emerja, en una cadena simultánea de acciones y reacciones, una nueva configuración de las relaciones sociales. Hablo de la tensión entre lo avanzado y lo retrógrado, lo rápido y lo lento, lo recto y lo zigzagueante, la vieja y la nueva mentalidad. O la prensa cubana se convierte en la plaza pública por excelencia para visibilizar, dar forma y alentar el consenso en torno al cambio de mentalidad, o asumiremos el costo de que parte de esos consensos se articulen progresivamente al margen de nuestros medios.
6. La prensa y la UPEC. Los periodistas nunca quedaremos bien con todo el mundo. Estamos a medio camino entre la opinión pública y las fuentes. Defender a una parte, casi siempre implica cuestionar la otra. Podríamos admitir incluso que nos califiquen como “profesionales incómodos” porque, en cierta medida, lo somos. De un lado, nuestro compromiso con la época y el proyecto político son irrenunciables. De otro, ese compromiso se realiza completamente si auscultamos la sociedad con sentido crítico, si le palpamos sus dolencias, si alertamos de los males más graves y ayudamos a sanarlos. Allí donde la sociedad enferme y no aparezca a tiempo el diagnóstico, será, entre otros factores, porque la prensa no ha jugado su papel.
José Martí definió nuestro encargo social en muy pocas palabras: Permítanme recordarlas: “la prensa debe ser coqueta para seducir, catedrática para explicar, filósofa para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sana, elegante, oportuna, valiente en cada artículo. Debe verse la mano enguantada que lo escribe y los labios sin manchas que lo dictan. No hay cetro mejor que un buen periódico”.
¿Nos hemos detenido suficientemente en esa frase de Martí”. Reitero solo los adjetivos: coqueta, catedrática, filósofa, pilluelo, guerrero, útil, sana, elegante, oportuna, valiente”. A mi juicio, el mayor desafío que tendrá la UPEC, en medio de la complejidad de los próximos años, será pelear con uñas y dientes para consagrar en el periodismo cubano estas virtudes, que nadie nos va a regalar. Tenemos la ventaja de 8 congresos precedentes y decenas de documentos escritos con orientaciones claras en torno a lo que, entre todos, insisto, debiéramos hacer.
7. La prensa y la profesionalidad. No hablé de profesionalidad hasta ahora, pero ojalá nos hayamos dado cuenta de que, en realidad, lo estoy haciendo desde el principio. La profesionalidad, ciertamente, depende de nosotros mismos, pero depende también de un ambiente de libertad editorial y creativa que desate la posibilidad de ser profesionales. El periodismo no es un décalogo de reglas instrumentales para hablar o escribir bien frente a los ojos de la opinión pública. Al menos, no en el siglo XXI. Ser profesionales pasa por disponer de las claves políticas, económicas y culturales para ver el mundo complejamente y luego representarlo con belleza, con una hondura que fluya de forma natural, como si la complejidad fuera invisible.
Es un camino que toma toda la vida, cuyo motor de arranque podría estar en las universidades y luego se va puliendo con el estilo, con la fuerza de la opinión, con la osadía personal, la experimentación, la voluntad de riesgo, y también, por supuesto, con un contexto que permita equivocarse y sacar lecciones, porque el error, entre nosotros, no puede ser motivo de vergüenza.
Colegas:
Estamos llamados a dar un salto definitivo y eso, a mi juicio, es posible hoy como nunca antes: nuestro socialismo se actualiza con paso firme, hay conciencia de que la comunicación y el Periodismo también deben actualizarse; cientos de profesionales han salido de las aulas universitarias listos para dar la pelea, la UPEC cumple 50 años y este tiempo le ha servido no solo para mapear los problemas, sino para consolidar su autoridad moral en función de discutir las soluciones; y hemos llegado a un punto de madurez en la sociedad que nos permite ver las cosas como son -sin eufemismos ni medias tintas.
Lo que haya que hacer, de conjunto con el Partido, las fuentes, los investigadores, los medios, las universidades, los estudiantes de Periodismo y los periodistas, hagámoslo. Cualquier piedra en el camino será infinitamente menor que el precio a pagar por esperar otro medio siglo para tener una prensa que se parezca a nosotros mismos.
*Ponencia introductoria al debate del Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) el 13 de julio de 2013

viernes, 12 de julio de 2013

La prensa en Cuba se mueve



por JORGE LEGAÑOA ALONSO
Acusada de inmovilismo, oficialista, lejana de la realidad del cubano, la prensa nacional vuelve al colimador de muchos en la víspera del congreso de la organización que agrupa  a los profesionales del sector, la Unión de Periodistas de Cuba.
Lo que debiera ser momento de recuento de los últimos años de trabajo y concertación de futuro, está siendo utilizado para abrir fuego –sin misericordia– contra los medios de comunicación masiva y sus hacedores.
No pretendo tapar el sol con un dedo. Mucho se ha hablado de las problemáticas de los medios de comunicación masiva y de las articulaciones de este con “el poder”, pero no me enfoco ahora a allí. Me voy en esta ocasión al comentario que pulula: hueco, sin argumentos, tecnicista, pesimista en extremo, que habla del apocalipsis y propone poco.
He rastreado en la web algunas palabras en la búsqueda de una oración. “Estás buscando un Kamikaze”, se sonríe alguien al enterarse en qué ando. Por ejemplo, una y otra vez criticamos a Granma, el órgano del Comité Central del Partido, pero jamás aparece en esos artículos una propuesta o al menos el enlace de un buen material escrito –a manera de sugerencia– para que sea publicado y ese diario “mejore” sus contenidos.
La oración que busco en los “analistas profundos” es sencilla: “Quiero transformar el Granma de todo el pueblo”. Y acto seguido la propuesta nada mágica o burócrata y que muy bien vendría:
“Lista de los ‘kamikazes’ que se proponen de voluntarios para llenar las redacciones del Yate.
1.-Perenzejo Pérez.
2.-
3.-
4.-
Y si la distancia o los compromisos fueran muchos, al menos saber que un ejército de gente quiere contribuir a cambiar el reflejo de nuestra Cuba en el periódico de mayor circulación del país.
Me quito el sombrero todos los días ante los que “hacen”: periodistas, fotorreporteros, camarógrafos, personal de apoyo y directivos, que en las condiciones de una sociedad compleja que se ha transformado en los últimos años por la tozudez de un gobierno, el estadounidense, con su bloqueo a una Isla que no renuncia a crear aquí el Socialismo que nadie ha alcanzado en plenitud.
Fui de los niños que han vivido las bondades de la salud y la educación, pero también las penurias de nuestro proyecto socialista, que subsistió al periodo especial gracias a los mil inventos de la familia; de los que miraba las pizzas con resquemor ante la posibilidad de un queso- condón derretido, los de las piernas medio arqueadas de tanto pedal en bicicleta, y que también vio menguar las páginas del diario que llegaba a casa o sus hojas asemejarse más a un papiro antiguo que al diario de la mañana, pero ese fue el periódico, el noticiero de la televisión y la radio a la que muchos se aferraron con la esperanza de que saldríamos adelante y aquí estamos.
Es cierto, tenemos mucho que transformar, pero hablo de “tenemos” y me pregunto, ¿dónde están las otras manos? Mientras, anhelo que mi nombre –lo pongo como el primero en esa lista de los “kamikazes”– no sea el único entre los que están dispuestos, mañana mismo, a revolucionar todo en los medios de comunicación masiva en cualquier lugar de Cuba. Y si la cosa es de navegar, pues en el yate, cuál mejor que ese que trajo la sonrisa a este país.
Llega el 9no Congreso de la UPEC y no soy de los que les gusta hablar y punto, sino comprometerse, trabajar, proponer… Esa última cualidad que aprendí en Juventud Rebelde: Soñar, proponer e investigar. Ahí está el meollo del asunto.
Mediaciones más, autorregulaciones menos, o si lo preferimos –para no andar de refinado y por las ramas– censuras o autocensuras, dejemos lo fútil y vanidoso de pretender una prensa químicamente pura –ya lo dijo Nicolás Guillén que no existe nada puro– y asumamos el reto de lidiar con lo que hoy nos lastra.
Lo más importante es enfrentar junto al pueblo lo corrupto de la sociedad –caiga quien caiga– y comencemos a hacer periodismo con el corazón bien en la izquierda, la sangre roja y los oídos en la tierra.
Hace algunos días escuchaba al presidente Raúl referirse a todo cuanto lastra la sociedad. Me cuestiono, ¿acaso la prensa que hacemos no es el reflejo de la sociedad que tenemos? Se puede debatir mucho en torno a eso.
No son pocas las regulaciones jurídicas que existen para el trabajo de la prensa, desde la propia Constitución hasta las reiteradas indicaciones partidistas. ¿Son suficientes? Quizás no, pero sí aisladas. ¿Qué ha pasado con esas normas? Algunos entes comprometidos con hacerlas cumplir, las ignoran olímpicamente. ¿No sucede lo mismo en una parte de la sociedad?
Una Ley de Prensa estoy seguro llegará, pero ahora mismo creo que no es lo fundamental. Fenómenos mil veces dichos siguen frenando la prensa que el pueblo está pidiendo y no es precisamente por la falta de una regulación jurídica, sino de cabezas duras –y también a veces huecas– que desde la comodidad de su aire acondicionado empapelan el mundo y no tienen los oídos cerca de los inquietos. La palabra de orden es SERVIR al pueblo. ¿Se olvidó ese concepto?
Urge que el país entero gane en cultura de comunicación, no solo la prensa, sino dentro de las propias instituciones, el gobierno, el Estado. En la medida que todos los actores –no son pocos– sientan la necesidad de COMUNICAR algo, la sociedad se irá transformando y la prensa –en su concepto más amplio: escrita, radial, televisiva o los digitales– logrará parecerse más a su gente que a la utopía individual de país.
Hace apenas unos días vi como un trabajo escrito por una bloguera –entiéndase los que escriben en una plataforma digital con una política editorial y visión muy personal– migraba de su plataforma a las páginas impresas de Granma. Según me contaron, los teléfonos no dejaron de sonar en todo el día pidiendo conocer a la muchacha valiente y a los que se unieron para defender sus derechos ante un conductor indolente.
No es solo una campanada, llegó el momento de la verdadera y decisiva transformación de nuestros medios de comunicación masiva. Tengo fe en ello; viene caminando. Contrario a lo que algunos piensan la prensa se está moviendo y no es solo cuestión de congresos.