domingo, 20 de febrero de 2011

Una Isla navegando en el Caribe


Linda imagen. Mas bien extraordinaria instantánea de nuestra Isla vista desde la Estación Espacial Internacional (ISS), tomada por el astronauta italiano Paolo Nespoli, quien está a bordo de la ISS desde diciembre pasado.
La fotografía la comparto, cortesía de Cubadebate, con los que sienten y palpitan por este Caimán en medio del Caribe.

jueves, 17 de febrero de 2011

Afinidades buscando un tesoro


por JORGE LEGAÑOA ALONSO
En medio del friecillo de estos días en La Habana, me he tomado junto a algunas amistades, la licencia de refugiarme no en el calor de la casa sino en el cine. He visto la peli cubana "Afinidades" de Jorge Perugorría y Vladimir Cruz. Si tuviera que ponerla en la escala del 1 al 10 de mi gusto, pues la colocaría en el 9.

Maravillosa la fotografía, (esta Isla nuestra tiene belleza por doquier y la Laguna del Tesoro y la villa Guamá en la Ciénaga de Zapata es un paraiso) que decir de las actuaciones de Perugorría y Vladimir Cruz y las de ellas Cuca Escribano y Gabriela Griffith. La música de Silvio... sin comentarios.


La sinopsis solo retrata un pedacito ínfimo de lo que es esta realización de Perugorría y Cruz: "Ante el vacío y la falta de explicación racional de muchos de los problemas del mundo contemporáneo, a veces parece que la única salida es refugiarse en los instintos… y los instintos nos conducen al sexo. Al menos esta es la salida que encuentran los protagonistas de esta historia: el sexo a modo de descarga eléctrica para mantenerse vivos, la manipulación de los demás como vía de conjurar la impotencia y reafirmar sus personalidades laceradas por la soledad. Pero el resultado es efímero y el intento tiene consecuencias imprevisibles".

Y es que en este acercamiento a lo erógeno como catarsis a los conflictos de los seres humanos no radica para mí la peculiaridad de la película, aunque si es bastante novedosa en un ambiente cinematográfico marcado por su habitual distancia con el erotismo y la sensualidad visualmente expresada.

Me voy un poco más allá. Lo erógeno es solo el motivo, el pretexto... No sé si es que estoy medio fundido y veo demasiado pajaritos en el aire, pero no se puede dejar escapar el discurso... en los diálogos y los monólogos internos de desesperación de cada personaje está el mayor logro de "Afinidades".

Ojo, no digo que sea un drama, pero los conflictos me mantuvieron pensando un buen rato después de verla. Nada... cosas de la vida. Desde la butaca del cine suspiré varias veces. ¿Es un retrato? Quizás, el cine nunca está divorciado de la realidad. Pero no cabe dudas que el argumento está muy bien logrado y el ambiente es idílico para hacer pensar a un público, por temporadas habituado a lo obvio y lo machacoso del cine cubano.

¿Críticas? Prefiero que vean la película.

Silvio responde a los jóvenes de Cubadebate: “Mi suerte histórica está echada”


-Es conocida su identificación con el pensamiento de José Martí: ¿Cómo ve usted las ideas del Maestro a la luz de los actuales desafíos que enfrenta Cuba?

-Lo difícil de la senda de cambios que afortunadamente hemos comenzado a transitar, no son en sí los cambios, sino lo que pueden demorarse por las trampas burocráticas y otras dilaciones. Yo no veo, como temen algunos, que se esté soltando al lobo para que haga de las suyas, sino que estamos regresando a la cordura de aspirar al progreso, colectiva e individualmente, a través de la dignidad del trabajo. Tú dirás: “¿Y eso qué tiene que ver con Martí?”. Pues si el pragmatismo del mundo actual nos arroja a la cara lo quimérico de pretender un “hombre nuevo”, yo veo en eso razones para retomar la aspiración que él sintetizó con la palabra “Homagno”. Por eso no dudo que de la tierra en silencio una hermosa voz conteste a quienes deseamos escucharla.

-El 26 de Julio del pasado año, varios artistas e intelectuales cubanos, entre ellos usted, asistieron a un encuentro con Fidel. Luego, publicó varias fotos como testimonio de ese momento: ¿Cómo fue para Silvio Rodríguez reencontrarse después de tanto tiempo con Fidel?

-Fue una experiencia insólita, gratificante. Yo no tenía idea de que iba a volver a tener la oportunidad de estar cerca de Fidel, y cuando nos saludamos incluso me hizo un comentario sobre mi reciente visita a los Estados Unidos. “Te diste gusto por allá”, me dijo. Aquel día, más que nada, fue la gran satisfacción de verlo con capacidad de seguir aportándonos, como siempre. Ahora recuerdo que aquella mañana fue también especial porque fue la última vez que pude saludar a Lucius Walker, que como siempre iba al frente de un grupo de “Pastores por la paz”. Las fotos fueron muy bien recibidas, cosa que me alegró. Las hice con un zoom y sin flash, para no molestar.

-Desde hace algún tiempo usted mantiene un blog, a partir del cual se ha insertado en el debate de ideas en Internet. Tras esa experiencia, ¿Cómo cree que se puede utilizar un espacio como este en defensa de ese “cúmulo de verdades que caben en el ala de un colibrí”?

-Primero debo aclarar que Segunda cita se ha ido construyendo con las aportaciones de todos los que participamos en el blog. La concurrencia ha sido mi ayudante. Yo empecé el blog sin un propósito definido, como ya he dicho. No me pasó por la mente que pudiera formar parte de debate alguno. Después la vida se fue manifestando múltiple y vigorosa, como es ella. El blog a veces toma impulso y se me hace difícil seguirlo. Otras se ralentiza y logro colar, sugerir algo así como un estado personal de cosas. Pero un blog participativo es la antítesis de la asepsia. Se parece a la teoría de la mariposa (o del colibrí): allá se mueve un ala y por aquí todo tiembla, se desvanece, recomienza.
Rafael González Escalona, estudiante de Periodismo

-Recientemente Joaquín Sabina, abrió un blog, tal como hizo usted hace unos meses, ¿considera que los cantautores han descubierto un nuevo espacio para “cantar” sus verdades?

-No sabía eso. Me parece muy bien que Joaquín abra un blog, que en definitiva es un medio actual de comunicación. No hace mucho alguien nos mandó un enlace con el blog de Ismael Serrano, del que tampoco estaba enterado. Me parece que Pedrito Guerra también tiene el suyo. Yo no conocía esas experiencias y mucho menos he hablado con ellos al respecto. Así que cuando los vea les voy a preguntar cómo lo ven, para podérselo contar a ustedes.

-Más allá de las explícita evocación musical, ¿cuáles son los puntos de contacto entre dos canciones como El necio y Sea señora?

-El necio es una canción rebelde, incluso con lo que defiende. Surgió en un momento extremo, muy definitorio -el derrumbe del campo socialista- y quizá por eso el bosque no deja que se le vean algunos árboles… Sea señora es un poco al revés: una canción francamente autocrítica que, sin embargo, cierra filas. Es autocrítica porque sin excusas pide cambios. Es reafirmativa porque convoca a la evolución sin perder de vista a Martí y a Maceo, figuras raigales de nuestra libertad como Nación. Pero el principal punto de contacto de estas dos canciones es que las hizo la misma persona, en el mismo lugar de La Tierra.

- En Reino de todavía usted menciona que “nadie sabe que cosa es el comunismo”, en una época que podía ser considerada una frase casi sacrílega. En la actualidad, varios años después, nuestros líderes se han expresado de igual forma, ¿se considera Silvio profeta?

-La verdad es que pude haberla escrito mucho antes. Pero estoy seguro de que en 1994 todos los líderes comunistas del mundo tenían tantas dudas como yo, si no es que más. Puede que les faltara la guitarra.
David Vázquez Abella, estudiante de Periodismo

-Usted en varias ocasiones se ha expresado a favor de la causa de los Cinco Héroes, ¿ha tenido algún contacto personal con ellos? De ser así, ¿cómo valora esa experiencia?

-Cuando estuve en los Estados Unidos, en 2010, hablé por teléfono con tres de ellos. Saliendo de San Francisco recibí la llamada de Antonio Guerrero. La de Rene González Sehwerert me llegó cuando me desplazaba entre un laberinto de coches por Los Ángeles. La voz de Fernando González me sorprendió en una esquina de la playa Santa Mónica. Las tres llamadas fueron breves pero intensas. Ellos expresaban gratitud porque en cada concierto les estábamos dedicando una canción. A mi me resultaba paradójico que ellos nos dieran gracias cuando nosotros no teníamos cómo pagar su sacrificio.

- ¿Qué reconoce en los jóvenes actuales del Silvio iconoclasta de los sesenta, en qué se reconoce en esta juventud? ¿Contra qué arremetería el flaco que compuso Resumen de noticias en esta Cuba del siglo XXI?

-Me reconozco sobre todo en algunos raperos contestatarios, por lo desafiantes, como yo fui en ciertos momentos en que me sentí perseguido. Por otra parte, puede que los años me hayan agregado algo de sobrepeso, pero creo que mis ideas siguen tan esbeltas como fui; por eso, a la vez que canto contra los prejuicios y a favor de la amplitud de miras, arremeto contra la ausencia de compromiso, contra la materialización vulgar y contra el sálvese el que pueda.
Carlos Manuel Álvarez, estudiante de Periodismo

-Cuál es el riesgo, artísticamente hablando, de un disco como Segunda Cita, tan centrado en la realidad nacional. ¿Pudiéramos decir que el éxito o el fracaso de la obra -en términos de trascendencia- depende del éxito o el fracaso de un proyecto social como el cubano?

-Una vez dije que si la Revolución caía, yo caería con ella. Eso lo mantengo porque una parte esencial de mis canciones tuvo una inspiración revolucionaria. Hay que comprender que transcurrí de niño a hombre en la primera década del proceso. Y que casi desde que empecé a cantar lo hice expresando mi realidad, de la que fui partícipe como persona, tratando siempre de no quedarme en lo superficial. Fue mi manera de entender el compromiso con la partecita de mundo que me tocaba y con el resto del planeta, que también se hacía sentir, y mucho. Hay un arco que va desde “Mientras tanto”, donde anuncio cómo va a ser mi canto, hasta “Sea señora”, donde reclamo evolución, sin R, pero consecuente con nuestra Historia. En esa trayectoria mi suerte histórica está echada. Espero que quede algo para mi suerte artística.

-Todo buen poeta es ficticio. Todo buen poeta roza con la ubicuidad. Parece haber un Silvio para cada momento. Un Silvio que tiende la mano a la hora de definiciones amorosas, de definiciones políticas, de definiciones ante el tiempo, ante la muerte. ¿Cómo se definiría el Silvio hombre, el sujeto imperfecto, ante cada uno de estos escollos?

-Whitman decía que se celebraba y se cantaba a sí mismo. Salvando la insondable distancia, yo he conseguido cantarme a mí mismo, pero cuando he tratado de celebrarme ha sido como el aliento en un cristal. Quizá eso explique que tenga pocas canciones hechas desde la plenitud. Hace años solía decir que cuando era feliz no hacía canciones porque el goce no me dejaba. Era cierto. Profundizando un poco podría agregar que hasta sentía pudor de ser feliz, cuando ocurría. En “Pequeña serenata diurna” lo solucioné pidiendo excusas, pero fue un recurso que sólo pude usar una vez, como le pasó a Agatha Christie con “El asesinato de Roger Ackroyd”.

-A través de su blog, muchos jóvenes latinoamericanos han confesado descubrir, por ejemplo, a Villena y a Eliseo Diego. ¿Hubo tal intención desde un inicio; el propósito, digamos, de abrir un espacio en el universo digital para la obra de grandes poetas cubanos? ¿A qué cree Silvio Rodríguez que se deba su vigencia, su popularidad dentro de la juventud hispanoamericana?

-Yo sólo he ido poniendo referencias personales en el blog, textos con los que me identifico. También he solicitado colaboraciones y algunos me han complacido, otros no (al menos todavía). El caso de Rubén y de Eliseo es porque son poetas -personas- que me acompañan desde hace hace mucho tiempo. El garbo de la poesía de Rubén me dejó resonancias. El susurro revelador de Eliseo me enseñó otro mundo. No son los únicos citados. También hay cantores de diferentes tiempos y países. Hago enlaces con artículos diversos, unos de actualidad, otros científicos. Pero el curso del blog, su pulso, lo ha ido conformando la participación de personas que he conocido en ese medio, algunos prácticamente anónimos. A veces mi papel ha sido el de un interpretador que acude a las respuestas que le ofrecen su formación y su memoria. Sentir y actuar en sintonía con esa onda colectiva es parte de lo especial que ha tenido Segunda cita.
Mónica Rivero, estudiante de Periodismo

-¿Qué gana el arte cuando sale de los espacios concebidos para él?


-Hay que tener claro que una cosa es crear espacios para el arte y otra, muy diferente, es condenar el arte a la rigidez de los espacios. Yo creo que el arte, donde quiera que se manifieste, crea su propio espacio y cumple su función.

-¿Dónde y a quién hay que cantarle hoy en Cuba?

-Se puede cantar en la calle, en los parques, en las plazas, en las peñas, en los teatros; se puede cantar en las prisiones, en las escuelas, en los hospitales, en los centros de trabajos, en las unidades militares; se puede cantar cortando las verduras y limpiando la casa. O sea, en casi todas partes, si se desea, se puede cantar. Donde único no hay que cantar es donde moleste. Tenemos que aprender a respetar el silencio ajeno.

-En su opinión, ¿dónde se ubica la frontera entre lo culto y lo popular? ¿Existe tal frontera, o lo describirías de otra forma?

-La buena música no tiene fronteras ni clase preferente. Los conceptos de culto y de popular nacieron de la sostenibilidad económica del arte. La música, como hoy se conoce, empezó a organizarse en el medioevo, subvencionada por las iglesias, donde además se enseñaba. Después, para satisfacción de soberanos y sus cortes, se fueron creando diversas formaciones orquestales. Fue cuando el mecenazgo de la nobleza mantuvo a virtuosos y compositores. Esto se refleja en la película “Amadeus”, que sin embargo no explica como un genio como Mozart, para tocar en los palacios, tenía que vestir librea y comer en la cocina, con los criados. El ballet y la ópera fueron convirtiéndose en instituciones de élite en la medida en que fueron necesitando mantener compañías de músicos, cantantes, bailarines, escenógrafos, escritores y empleados, lo que sólo podía ser sostenido con altos precios que pagaban los pudientes. En muchos países estas colosales instituciones han sido asumidas por el Estado, que debe seguir cobrando caro para paliar los enormes gastos que implica el llamado gran arte. De la exclusividad económica surgió la idea de que había un arte culto, protegido, bien pagado, y otro silvestre y popular, menor, que crecía como la verdolaga. Hoy día está claro que puede haber músicos con más formación académica que otros y que, igualmente, hay grandes músicos empíricos. Hoy día está claro que la música sencillamente es buena o es mala. Para mí, Hórowitz era el Tata Güines del piano. Y a Pancho Amat lo considero el Segovia del tres (y cuidado con eso).

-¿Cuánto le debe su obra a las vivencias de su juventud en los barrios de La Habana?

-Supongo que más o menos lo mismo que le debe a mi niñez, al río Arigüanabo, a los montes que envuelven San Antonio. Igualmente le debe mucho a mis años de soledad como recluta; a mis meses de aventura marina con los pescadores y al año que pasé en la guerra de Angola. En esta suerte de bestiario son inexcusables las generosas musas femeninas. La verdad es que la deuda de mi canción es infinita.

domingo 13 de febrero de 2011

lunes, 14 de febrero de 2011

El Día del Amor



En el Día del Amor, Crónicas de Cuba regresa después algunos meses lejos del terruño. Y no puedo menos que regalarnos esta historia, que se me antoja más un cuento del periodista camagüeyano Enrique Milanés León. Espero que la disfruten...

Enrique Milanés León

Desde la madrugada habían sido barridas las nubes sucias para que la plaza estuviera impecable, azulísima, a primera hora. Con puntualidad celestial, a las ocho en punto empezó a hablar el locutor:

—¡Bienvenidos! Hoy es 14 de febrero, Día del Amor, y estamos reunidos aquí para efectuar esta actividad conmemorativa. Preside el acto el compañero Cupido, de la instancia superior en el Ministerio del Cariño.

Se produce un cerrado aplauso de alas. En ese momento, el joven dirigente ladeó un poco la cabeza y levantó el ala derecha en señal de saludo. Satisfecho el protocolo, el presentador continuó:

—Pedimos un minuto de silencio por los amores difuntos, por los extintos, por aquellos que, de tan finos, terminaron en finados. Un minuto sin palabras por los galanteos fallidos, por el rubor liquidado, por los adjetivos que no escuchó la mitad de la pareja y por los sustantivos que el otro 50 por ciento usó para herir. Convocamos a un mutismo solemne por la boca poca, que no quiso besar y, de tan egoísta, terminó emboscada (embocada, dicen) entre los flancos de fuego de los labios enemigos...

Ahí fue cuando el locutor, ángel sensible, se emocionó demasiado y su voz se apagó. Alguna musa auxiliar apareció presurosa tras la tribuna y le alcanzó un vaso de agua bendita que él bebió, despacio, para seguir con bríos nuevos la lectura:

—Pido que escribamos el epitafio de las mentes vanas que se van de su mundo sin llegar primero y vienen al nuestro con vagina deshecha o glande rasgado y un alma virgen, intocada, que jamás un mortal pudo conmover. Recemos una oración subordinada a lo bueno, yuxtapuesta a lo bello, coordinada con sensibles latidos de nuestrocardio; una oración que tenga sujeto, predicado y, como complemento, prédica, suficiente prédica para intentar que al fin descansen en paz los amantes de parejas infinitas que jamás se tropezaron en cama alguna con la cara y el cuerpo de la ternura. Glorifiquemos de nuevo los amores difíciles, los únicos fáciles de creer. Entablemos un diálogo silente de 60 segundos —y 60 primeros— para que el de hoy no resulte “el Día”, dispar en el alma/naque, sino un día común porque amar sea la norma.

Ya con ojos vidriosos, el locutor hizo una pausa más larga, tomó aire y le dio otro tono a su voz para anunciar, orgulloso:

—Bien, queridos asistentes, ahora el compañero Cupido nos dirá unas palabras de estímulo para concluir la actividad.

En efecto, ceremoniosamente, Cupido se paró de la butaca destinada a la presidencia, entregó el arco en custodia a un ayudante, y tomó el micrófono de la tribuna, sin embargo, cuando todos esperaban escucharlo rompió en un llanto desgarrador: la víspera de ese Día, había roto con su mujer.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Vaticinio, predicción… La letra del año


Tomado de Cubadebate
El escenario religioso santero continúa iluminándose cada primero de enero. En esta fecha aún no sabemos que orichas gobernarán el 2010. De seguro las reuniones se están preparando. Todo un himno a la creación colectiva. Nada debe echar por tierra la energía simbólica de estos pronósticos del oráculo. No hay en ello nada oscuro. Todo lo contrario. La actividad del hombre, que en definitiva es la que cuenta, es la determinante en la aparición y reaparición de estos augurios. Es el hombre, con su capacidad para interpretar la palabra divina quien otorga orden y unidad al contenido concreto de su vida y de sus actos, se le contrapone activamente y lo regula. Es el momento en que el futuro se presenta ante los individuos en forma de advertencias que actúan de manera inmediata sobre la imaginación y los sentimientos, e inspiran el culto, y más aún, la actuación cotidiana.
En mis largas conversaciones con santeros y babalawos, de las más variadas condiciones y autoridad, he constatado que esta multiplicación infinita de posturas, actitudes, maneras de interpretar los cultos y los ritos, la legitimidad de los patakíes, e incluso, los diferentes contenidos de las letras del año, no quita el sueño al religioso de fila, aunque, con igual fuerza defiendan la idea de que la palabra de Dios es una, válida para todos y con carácter excluyente de otras palabras divergentes. También es cierto que este abanico de apariciones diversas, inquieta a algunos ancianos celosos de la tradición o a otros con cierta tendencia a la introversión teológica.
Estos y otros sucesos contradictorios de las ceremonias de apertura del año, como de las demás ceremonias y rituales religiosos de la santería cubana, tienen como trasfondo y denominador común, lo que hemos dado en llamar el antroposociomorfismo, es decir, la comprensión de las deidades, de sus voluntades, de sus deseos y de sus actos a imagen y semejanza del ser humano, de las relaciones sociales contradictorias entre los hombres. Se atribuye a los dioses las determinaciones humanas y sociales en general, en correspondencia con el principio de la extrapolación de lo conocido a lo desconocido, es decir, de la comprensión de lo desconocido con arreglo a esquemas de pensamiento correspondientes a esferas conocidas de la actividad social.
Desde este punto de vista, nada autoriza a reconocer como más legítima una reflexión teológica respecto de otra, o un ritual con respecto a otro diametralmente opuesto, o una letra del año con respecto a otra, incluso, la más peregrina de ellas; ni por la jerarquía de los ejecutores, ni la edad, ni el número de seguidores que tenga, ni el dudoso criterio de cercanía a la tradición decimonónica africana, ni el de su mayor o menor difusión entre los creyentes. Pues cada experiencia del individuo, del grupo o de la comunidad constituye una singularización, un momento concreto, una forma específica de manifestación del complejo sociocultural que los comprende.
Esta ceremonia tan esperada por la comunidad religiosa a inicio de cada año, en tanto norma y maniobra cada vida en particular, y la de la nación en general, es algo en perpetua creación por parte de los propios religiosos, es la confluencia ideal, objetiva y subjetiva a un tiempo, de los nexos reales y las circunstancias que la hacen posible.
Las normas, las ofrendas y los sacrificios que realizan los hombres para obedecer al oráculo y ajustarse a los augurios y la correspondiente “respuesta” de las deidades es el fuego en el que se recuece la confianza religiosa, la fuente de la cual ésta obtiene su sabia y su poderío moral.
Tomemos conciencia de que las Letras del Año son un prisma a través del cual se percibe y se piensa el mundo y, correspondientemente, una fuerza que moviliza las energías y las actuaciones humanas. Su rica variedad ofrece un amplio abanico de actitudes y valores que son asimilados por los practicantes llamados a convertirse en normas y estándares de conducta, en fuerzas sociales activas. Sería profundamente erróneo, en aras de lograr una falsa coherencia formal, intentar privarle la existencia a uno de estos vaticinios.
El signo, el testigo, el orisha que gobierna, el que acompaña, la bandera, el ebbo, los refranes y las recomendaciones; es lo que hace falta para dar orden y coherencia al año que está a punto de presentarse: el año 52 del triunfo de la Revolución.

martes, 22 de diciembre de 2009

La Habana ya tiene planetario


Un planetario donado a Cuba por el Gobierno de Japón fue inaugurado hoy en el centro histórico de La Habana, en coincidencia con el 400 aniversario de la invención del catalejo por el astrónomo italiano Galileo Galilei.
La nueva instalación permitirá en sólo 45 minutos realizar un imaginario viaje cósmico bajo el brillo de 2.500 estrellas, la presencia del conocido cometa Halley y los principales planetas del universo, para concluir el paseo en el Sol.
El recorrido por los 13.700 millones de años del universo comienza con el denominado fenómeno del Big Bang, que explica su origen, según teorías científicas.
En el acto de apertura, al que asistió el vicepresidente cubano Ricardo Cabrisas, se anunció que el astronauta japonés Koichi Wakata, viajará a Cuba en enero para visitar el planetario, donde impartirá dos conferencias.
La edificación de cuatro plantas está estructurada en un conjunto de salas sobre técnica, estelar y galáctica, del universo, una que representa el paisaje del cosmos y, en un nivel superior, el balcón del sistema solar, que ofrece una visión desde lo alto.
Dispone de telescopios, un proyector que puede captar 6.500 estrellas rodeado por una enorme esfera que representa al Sol, una biblioteca astronómica de gráficos informatizados, un teatro, juegos interactivos y un personal integrado por astrónomos y físicos para operar los equipos.

sábado, 5 de diciembre de 2009

La luchita


por ALINA PERERA Y KALOIAN SANTOS
“¿Cómo anda la Cosa?”, pregunta el cubano y así obra un suceso que se repite infinidad de veces en este país de los saludos, del beso fácil, y del todo quererse saber. La respuesta probable será una expresión que sale disparada entre la sonrisa y el guiño de ojo: “Aquí… en la luchita”.
Esta última frase, a pesar de su brevedad, encierra la elección contumaz de seguir adelante con todas las armas e imaginación disponibles en el día a día.
La Cosa es la situación, el escenario, la suerte colectiva tejida por nosotros mismos y que por eso solo nosotros entendemos del todo. Y la luchita es el trazo de alguna táctica, de empeños que nos mantienen en pie desde que sol se levanta hasta que nos dice adiós.
La luchita -que va tejiendo calladamente la contienda gigante- se da en estampas que pueden discurrir desapercibidas si una lente inquieta y buena no las atrapa. Está en las calles, cerca de los anaqueles de comidas. Va en la jaba, objeto imprescindible de nuestra identidad y por cuenta del cual en el imaginario popular ha quedado grabada la simpática definición según la cual el cuerpo del cubano se divide en cabeza, tronco, extremidades… y jaba.
La luchita es la esperanza tomada a sorbos, como el café mañanero. Es la clave de nuestra fibra dura, y aún así la pronunciamos tiernamente. La luchita no incluye treguas: es una filosofía que destierra miedos y nos endurece mientras nos hace pobladores avispados y tenaces de la Cosa.